Daniel, un jubilado, considera por primera vez vender su casa de toda la vida en Etucengo debido a la inseguridad tras un robo reciente. Dos encapuchados ingresaron a plena luz del día un domingo a las 13:20, mientras él no estaba.
Los ladrones saltaron la reja, ingresaron por el fondo, revolvieron toda la casa buscando plata durante casi una hora y rompieron hasta el revestimiento de una pared. El botín fue mínimo, pero dejaron un desastre total, con objetos tirados por todas partes, incluso dentro del horno.
No es la primera vez: hace dos meses intentaron entrar por el mismo jardín, pero la perra ladró y Daniel los ahuyentó a los gritos. Ahora, después del robo, Daniel enfrenta angustia, desorden y la necesidad de invertir en seguridad, quedando en duda sobre qué hacer.