Joaquín Levington cuenta su debut como jurado en un show de talentos grabado, donde aprendió a usar la palanca y a interpretar participantes diversos.
Destaca la magnificencia del programa, dirigido por un gran showman con tiempos perfectos, junto a un jurado variopinto: la mona, Ángel Pintos, la varón y él con estilo amoroso.
Se emociona con participantes como la chiquita increíble, el señor de blanco que canta post-40 y otros que despiertan ternura y pasión.
La dinámica entre jurados se arma con puntos de vista distintos, en el primer programa de conocimiento mutuo.