En Jerusalén, las calles amanecieron desoladas y paralizadas por la guerra total contra Irán, aunque es día laboral y obreros continúan trabajando; las sirenas suenan en zonas como Acharón, a una hora y media de distancia, alertando a la población.
León Amiras reporta desde el hotel cerca de Mamila que no sonaron alarmas locales recientemente, pero misiles han caído en carreteras y alrededores como Bechemesh; un abogado salvó su vida y la de su familia gracias al refugio ante la onda expansiva de un impacto a 100 metros.
Los ciudadanos entran a refugios de hormigón cuando activan las sirenas, adaptando rutinas pese al conflicto, con la vida normal alterada pero persistente en el centro del país.