Nelson Castro informa en vivo desde un búnker en Tel Aviv que prevalece más fastidio que temor entre los israelíes por las constantes alarmas de misiles iraníes. La gente del hotel, mayoritariamente trabajadores y empresarios con ocupación al 30%, expresa sinceridad al admitir miedo, pero el fastidio domina por las interrupciones en la rutina.
Previamente, Castro detalló la primera alarma del día a las 4 de la mañana, con 10 alertas en una noche de guerra extendida a Líbano e Irán. Los misiles de largo alcance impactan Tel Aviv desde Irán, mientras Hezbollah lanza desde el norte, usando incluso racimos prohibidos por la Convención de Ginebra que explotan días después.
Explicó la dinámica: alertas 10 minutos antes por parlantes, obligando a bajar al búnker. La conexión se mantiene con plano corto para no mostrar personas, cerrando la transmisión con agradecimiento tras sirenas recientes.
Dos trabajadores murieron días atrás por estos misiles en afueras de Tel Aviv, destacando el riesgo agregado más allá de las intercepciones.