El ejército israelí lanzó un operativo con 15 helicópteros en el sur del Líbano contra objetivos de la milicia islamista, en la segunda incursión desde el estallido de la guerra con Irán. Además, bombardeó suburbios de Beirut contra infraestructura del grupo chií proiraní.
El gobierno libanés elevó a 486 las víctimas mortales por ataques israelíes recientes, lo que desencadenó una crisis humanitaria con 600.000 desplazados. En entrevista, el reportero Joan Cabasés explicó que los dirigentes libaneses reiteran disposición para negociaciones directas con Israel, pero el gobierno israelí evita dialogar con líderes de territorios ocupados.
El primer ministro libanés Nawaf Salam invoca la iniciativa de paz árabe de 2002, pero Israel torpedeó negociaciones similares en Siria pese a buenas intenciones del nuevo gobierno tras la caída de Bashar al-Assad en 2024. Sobre el terreno, los desplazados superan los 700.000 en un país de 5 millones.
Denuncias contra Israel se acumulan: el Ministerio de Sanidad libanés acusa ataques sistemáticos a equipos de rescate con más de 10 paramédicos muertos, y Human Rights Watch reporta uso de fósforo blanco ilegal en zonas habitadas del sur. Pese a críticas y orden de detención contra Benjamin Netanyahu por Gaza, la presión internacional es escasa.