Israel inició ataques contra las infraestructuras financieras de Hezbollah en Beirut, incluyendo bancos como Al-Kart al-Hassam, acusados de recibir miles de millones para rearmarse.
El presidente libanés Joseph Aoun criticó a Hezbollah por trabajar hacia el colapso de Líbano por influencia iraní y llamó a negociaciones directas con Benjamin Netanyahu, mientras la milicia lanzó cohetes contra Israel.
La corresponsal Etel Bonet reportó al menos 7 u 8 oleadas de ataques ese día, con explosiones en la capital y otras zonas, aumentando la tensión sobre la población civil desplazada sin refugios suficientes.
En titulares, se mencionó que el precio del petróleo subió más del 25% a 119 dólares por barril por la guerra y cierre del Estrecho de Hormuz, provocando reuniones de emergencia del G7 y Emmanuel Macron anunciando escoltas navales.