Israel lanzó tres ataques en el sur del Líbano que dejaron al menos 24 muertos y decenas de edificios en ruinas, apuntando a la matriz de Hezbollah, considerado terrorista por Israel.
Tras la apertura del frente iraní, la frontera con Líbano se reactivó. Israel alertó evacuación civil de Beirut y barrios, permitiendo que más de medio millón escaparan; hasta ahora 60 víctimas fatales en la ciudad.
Irán respondió con misiles en Tel Aviv, impactando zonas civiles y sensibles con bombas racimo prohibidas desde 2010 por tratados internacionales. Alarmas sonaron todo el día en la capital israelí.
Bombardeos iraníes también afectaron refinerías en Bahrein y depósitos de petróleo en Teherán, generando lluvia negra tóxica, nubes densas y cenizas en barrios civiles.