Irán busca ampliar la guerra del Golfo Pérsico involucrando a Turquía, miembro de la OTAN, mediante ataques que incluyen misiles a países del Golfo como Bahréin, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, además de la base británica en Chipre.
El presidente Recep Tayyip Erdogan denunció los ataques de Irán, considerado país hermano por religión, mientras Reino Unido movilizó un portaaviones. Esta estrategia busca sumar actores para presionar a Estados Unidos e Israel, superiores en armamento, y obligarlos a retroceder invocando el artículo 5 de la OTAN.
En contexto previo, Donald Trump amenazó con golpear a Irán 20 veces más fuerte si bloquea el Estrecho de Hormuz, respondiendo a amenazas iraníes de sufrimiento para los "beirisistas" o estadounidenses.
El conflicto se describe como global con 20 países involucrados.