La inflación en la Ciudad de Buenos Aires registró un aumento del 2,6% durante febrero, por debajo del 3,1% de enero, lo que indica una desaceleración pero con luces amarillas en rubros clave.
Los estacionales como frutas y verduras bajaron, pero servicios subieron 5,9% y alimentos y bebidas 2,9%, impactando fuerte en sectores populares que destinan todo su ingreso a necesidades básicas. La vestimenta se planchó por apertura de importaciones y promociones, mientras educación contribuyó a la baja.
El transporte aumentó solo 0,4%, diluido por pasajes aéreos pese a subas en colectivos. Acumulado del año 5,7% e interanual 32,4%, con advertencia sobre presiones si estacionales repuntan y precios regulados siguen altos.
El análisis destaca endeudamiento familiar para cubrir supermercado, no lujos, y riesgo de mayor inflación si componentes volátiles suben.