India inauguró la primera ruta roja del mundo, una carretera con asfalto rojo intenso diseñada para alertar visualmente a los conductores y reducir atropellos a animales en una zona de alta biodiversidad con tigres, ciervos y elefantes asiáticos.
El color rojo genera un impacto inmediato que obliga a bajar la velocidad y evita la fragmentación de hábitats naturales, un problema que causa cientos de muertes de fauna. El tramo piloto mide dos kilómetros y ya muestra resultados positivos, similar a técnicas como pintar lomas de burro inexistentes.
Los conductores quedan "despiertos" permanentemente, sin margen para distracciones. Si funciona, el modelo se replicará en otras ciudades y países, incluso bromean con aplicarlo en avenidas como la 9 de Julio en Buenos Aires.
La iniciativa equilibra conectividad urbana con protección ambiental, destacando especies amenazadas que cruzan las vías.