La guerra de Estados Unidos contra Irán registra solo un 41% de apoyo popular según una encuesta del New York Times, el nivel más bajo comparado con conflictos históricos como la Segunda Guerra Mundial (97%) o Afganistán post-11S (92%). Otras mediciones muestran cifras aún peores: 27% según Reuters y 50% en Fox News, lo que genera una señal amarilla para la Casa Blanca de Trump ante las elecciones de medio término.
El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, anunció que este será el día más intenso de ataques con más cazas, bombarderos y strikes basados en inteligencia refinada, mientras Irán disparó la menor cantidad de misiles en 24 horas. Se debate una posible operación terrestre riesgosa para recuperar uranio enriquecido al 60% de centrales nucleares iraníes, evitando que logren la bomba nuclear en uno o dos años, similar a intervenciones en Venezuela pero más peligrosa.
Trump busca una salida rápida y triunfal para bajar precios del petróleo y eliminar el riesgo nuclear iraní, aunque un experto en el régimen advierte que caerá pero no pronto, ya que Irán está en guerra desde 1979 con alta militarización del terreno pese a la devastación aérea. La Casa Blanca insiste en que los precios no subieron tanto como esperaban y que Irán no puede alterar mercados como en el Estrecho de Ormuz.
Jugadoras iraníes de voleibol piden auxilio con señales SOS desde un bus en Sidney, escoltadas por Guardias Revolucionarios hacia un vuelo que podría ser de la muerte, ante riesgo de ejecución por desafiar al régimen. Activistas bloquearon el bus, pero las forzaron a subir; imágenes muestran sus celulares destellando ayuda mientras las llevan al aeropuerto tras un partido.