La policía desarticuló una banda de robo de autos y motos en una pool party en Loma de Zamora, donde un delincuente de 23 años murió al saltar una ventana tras responder a tiros durante 33 allanamientos en el conurbano bonaerense. La organización tenía una estructura celular con tareas repartidas: unos marcaban blancos, otros robaban vehículos a adolescentes, falsificaban papeles y vendían autos o los usaban en al menos 15 entraderas.
En la fiesta, los jóvenes delincuentes se resistieron con disparos, corrieron por terrenos baldíos y se escondieron entre autos cortados, mientras vecinos confundían los tiros con fuegos artificiales. La policía los redujo tras una persecución de película, y reportera Ale Pueblas mostró el lugar desde donde saltaron y se parapetaron.
La familia del muerto pidió donaciones en redes para el velorio, exponiendo el alias y alegando falta de plata ahora que no robará más. La banda llegó a la fiesta siguiendo una ubicación en Instagram, similar a la "fiesta suvi" del triple crimen en Florencio Varela, invitando inadvertidamente a la policía.
Ya no se esconden: las familias exponen delitos en redes y piden ayuda cuando fallan, marcando un cambio cultural.