El equipo del programa realiza una gimnasia cerebral con un puzzle práctico para estimular las neuronas de la audiencia.
Marcelo Rabinovich propone el desafío: con un solo movimiento usando uno de cinco vasos (tres con agua, dos vacíos), lograr la secuencia intercalada lleno-vacío-lleno-vacío-lleno.
Los panelistas resuelven el acertijo levantando el vaso central del medio y colocándolo en una posición que alterna los estados, generando risas y felicitaciones por el nivel del juego.
Insisten en elevar la dificultad para no subestimar al público y vinculan la actividad al pensamiento lateral.