Gabriel Camaño explicó que el conflicto genera dos efectos económicos clave: un salto en precios de energéticos que beneficia a exportadores netos como Argentina y un shock petrolero que enfría la economía mundial. Destacó que el petróleo subió 30 dólares en una semana, provocando retracción en la oferta y presiones inflacionarias globales. Ambos impactos dependen de la duración del conflicto.
Tras una interrupción por imágenes de la guerra, Camaño profundizó que Irán busca un "terrorismo económico" elevando el petróleo para debilitar a Trump y Occidente. Mencionó que Trump rechazó que Irán elija su líder y prometió guerra total, pero suavizó al ver el petróleo en 120 dólares, activando G7 para liberar reservas.
Los mercados reaccionaron positivamente a Trump inicialmente, pero hoy la bolsa neoyorquina vuelve a caer. Irán insiste en continuar la guerra, amenazando torpedear barcos en el estrecho de Ormuz, agotando el optimismo.
El economista concluyó que el resultado depende de objetivos y costos que ambos lados estén dispuestos a asumir.