Diez cristianos murieron en un ataque armado de grupos terroristas en la aldea de Turán, estado de Beñuy, centro de Nigeria, dejando casas quemadas y escombros.
Los ataques, que incluyen aldeas, escuelas y lugares de culto, forman parte de una ola que causó más de 260 muertes en pocas semanas, poniendo en jaque la seguridad del país.
Autoridades nigerianas dialogan con mayor frecuencia con la Casa Blanca para un plan de cooperación bilateral contra la violencia étnica y religiosa, que históricamente impide una paz duradera en Nigeria.
Donald Trump ha convocado atención sobre la situación en Estados Unidos.