Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, salió a defender a Nicolás Maduro, detenido en una cárcel de Nueva York esperando juicio por narcotráfico, afirmando que Venezuela no es un país de narcotraficantes.
Rodríguez pidió restablecer relaciones internacionales basadas en la verdad, insistiendo en la inocencia de Maduro y su esposa, presa en Estados Unidos por cargos de narcotráfico y corrupción.
Alineada con la administración Trump, se reunió con residentes en Caracas tras una consulta local que respaldó proyectos comunitarios, pero mantiene pendiente la liberación de unos 400 presos políticos, incluyendo al argentino Giuliani, un abogado detenido sin noticias para su familia; ya fue liberado el gendarme Nahuel Gallo.