La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado argentino por la muerte de Marcela Brenza Iglesias Ribaura, conocida como Marcelita, una niña de seis años aplastada por una escultura de hierro en el Paseo de la Infanta el 5 de febrero de 1996 durante una excursión escolar.
La Corte declaró la responsabilidad internacional del Estado por incumplir su deber de supervisar la instalación insegura de la escultura en espacio público, violando los derechos a la vida, integridad personal y garantías judiciales de la familia. Los padres, Eduardo Rubén Iglesias y Nora Esther Ribaldo, lucharon tres décadas por justicia tras el cierre de puertas en la justicia argentina, recurriendo a la instancia internacional en Costa Rica.
El tribunal ordenó al Estado publicar y difundir el fallo con un resumen oficial, realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad y crear un espacio memorial y recreativo dedicado a la niñez donde se cuente la historia de Marcela para prevenir futuros accidentes. La sentencia sienta un precedente histórico y taxativo para la justicia argentina, criticada por omitir una investigación adecuada en un caso mediático.
Los padres expresaron que cumplieron la promesa de buscar justicia por Marcelita, quien para ellos quedó eternamente niña, y que este fallo les trae paz. Integran la organización Madres del Dolor para evitar tragedias similares, destacando que casos como caídas de balcones reviven su dolor.