Corea del Sur no puede impedir el retiro de activos militares estadounidenses, como soldados y sistemas de defensa, presentes desde hace mucho tiempo en su territorio, en medio de la tensión regional con Corea del Norte y China.
Funcionarios de Seúl admitieron oposición pero impotencia para actuar, lo que genera mayor tensión frente a Pyongyang y Pekín, aliados en el contexto del conflicto más amplio con presencia estadounidense.