Un hombre condenado el 15 de junio de 1982 asegura que es inocente y que la ley se equivocó gravemente en su caso.
Explica que la ley, como creación humana, puede errar, a diferencia de la justicia que es permanente, y distingue entre ley y verdadera justicia.
Anuncia que los medios le permitirán contar su historia completa con pruebas científicas irrefutables, prometiendo que es una historia particular pero real.
En su caso, le dijeron que era inocente pero enfrentó la misma consecuencia de muerte que los culpables.