Chiqui Tapia, presidente de la AFA, declaró que el fútbol argentino tiene un valor incalculable y que en seis u ocho meses los números se triplicarán, haciendo transpirar de vergüenza a sus rivales. En un evento denominado Chiqui Fest, Tapia elogió el secanuquismo y usó un lenguaje cuasi mafioso al hablar del futuro económico del fútbol.
El panel del programa criticó duramente las declaraciones de Tapia, destacando la sorpresa por su apología al secanuquismo, recordando incidentes pasados como problemas de depresión o calor, y comparándolo con un autoacusamiento. Se ironizó sobre su figura y se anticipó que la verdad saldrá a la luz.
La charla incluyó menciones a Cristina Kirchner y Lula, en un tono burlón, cerrando el segmento previo del programa antes de pasar a otros ejes informativos.