El arquero Thomas Koubek del Slovan Liberec ejecutó un derechazo potente para despejar una pelota durante un partido contra Bohemians 1905 en República Checa, pero el balón rebotó en una ventana y cayó directamente en el balcón de una vecina cercana al estadio.
La jugada provocó tensión porque la pelota movió muebles y mesitas en el balcón, obligando presumiblemente a los jugadores a tocar el timbre para recuperarla. Afortunadamente, el vidrio resistió el impacto gracias a su calidad.
Los panelistas bromearon sobre la puntería del arquero, comparándola con anécdotas antiguas donde las señoras pinchaban las pelotas o los perros se las llevaban. Recordaron que el despeje fue de bronca, ya que la jugada era inútil, y destacaron que salió 0-0 el partido. También mencionaron figuras checas históricas como Pavel Nedvěd y Tomáš Rosický.