El ingeniero argentino Rubén Fernández Cepi, varado en Mascate por la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, criticó duramente la falta de asistencia consular desde Dubái. Estaba programado para viajes a Bahréin y Doha, pero la escalada lo obligó a huir por tierra 400 kilómetros hasta Omán, el único aeropuerto operativo en el Golfo.
Relató el terror inicial con alarmas constantes, intercepciones de más de 1.300 drones y 200 misiles, restos cayendo en ciudades causando daños y muertes. En Dubái, la gente miraba al cielo con miedo durante repatriaciones indias, mientras Omán mantiene calma pese a dos incidentes: uno en alta mar frente a Mascate y otro cerca de Yemen, con un muerto y cinco heridos.
Formó parte de un grupo de argentinos varados que se organizó solo, sin apoyo de embajadas. El embajador argentino en Dubái se reunió en un hotel el 4 de marzo, pero la intervención fue "pobre". Propuso logística por tierra a Omán y charters a Europa, sin respuesta. Omaníes se sienten ajenos a la guerra que no les pertenece.
En Mascate, la vida es normal: se camina libremente, aviones salen cada 15 minutos sin atención, y arranca el Ramadán con tranquilidad cultural. Cepi espera volar a Egipto el sábado y volver a Argentina fines de marzo.