Andrea del Boca habría pedido cinco veces hablar con el productor ejecutivo Borrillo desde el confesionario de Gran Hermano, bajo pretexto de sesiones con la psicóloga, según reveló Marina Calabró en su programa.
El panel de DDM discute acaloradamente si la actriz recibe privilegios por su fama, con Martín Pepa, ex participante, defendiendo que no hay guión ni contactos externos irregulares, explicando que el confesionario solo sirve para emergencias familiares o apoyo psicológico, y mostrando un tape de Santi del Moro criticando a las "viudas de Gran Hermano" que inventan rumores.
Pepa asegura que en su edición solo consultaron sobre extender el programa 15 días, y acusa a fuentes como "Ariel 14" de fabricar escándalos para ganar atención, mientras el debate destaca diferencias con ediciones pasadas, mayor "perversión" y cómo Andrea absorbe el juego, negociando su ingreso desde julio.
Los panelistas coinciden en que una estrella como Andrea del Boca no entra como un anónimo, pero Pepa insiste en que el encierro es duro para todos, con participantes tramando contra ella, y menciona casos trágicos como el suicidio de Rocío Gancedo post-GH.