Alarmas antiaéreas suenan en Tel Aviv y Modiín por misiles lanzados desde Irán, obligando a residentes como el corresponsal Gabriel Vendakar a refugiarse en búnkers domésticos mientras esperan la desactivación por la Cúpula de Hierro.
Vendakar, desde el refugio blindado de su casa en Jerusalén, explicó el proceso: alertas en celulares indican mejorar posición cerca del refugio, donde cada familia tiene una habitación reforzada con paredes, puertas y ventanas blindadas por ley desde 1991.
En edificios nuevos, los refugios son cómodos y mantienen conectividad; los antiguos sufren más daños. Vendakar aguardaba la sirena confirmatoria mientras su familia rescataba a la mascota.
El equipo consultó sobre importaciones y normalidad pese al conflicto, comparando con testimonios previos de otros residentes como León.