Cuatro de cada diez chicos en edad escolar en Argentina sufren sobrepeso u obesidad, lo que representa un 41% según la Encuesta Nacional Argentina de Nutrición y Salud. El 20% presenta sobrepeso y el 20,4% obesidad, lo que genera graves problemas para su desarrollo y acelera enfermedades crónicas.
Los chicos consumen un 40% más de bebidas azucaradas, el doble de productos de pastelería o copetín y el triple de golosinas en comparación con un adulto. La Fundación Interamericana del Corazón confirmó esta tendencia y advirtió que el consumo de azúcares añadidos supera ampliamente lo recomendado, proveniente mayormente de alimentos ultraprocesados como galletitas, alfajores y chacinados.
Los niños, niñas y adolescentes de entre 2 y 17 años ingieren 74 gramos diarios de azúcares, cuando lo sugerido es de 25 gramos, y casi el 70% proviene de ultraprocesados como cereales de desayuno coloridos y golosinas. Los adultos son responsables de esta situación.
Avanzar con políticas públicas que promuevan alimentación saludable es prioritario, y los entornos escolares se presentan como espacios clave para impulsar este cambio, dado el tiempo que los estudiantes pasan allí.