El periodista Nelson Castro, cubriendo el conflicto en Tel Aviv para TN, vivió un momento de alta tensión cuando trabajadores de una obra en construcción lo confrontaron e interrumpieron su transmisión en vivo.
Los obreros discutían si permitir la filmación, temiendo que revelara la posición del sitio como zona vulnerable ante posibles ataques iraníes; llamaron a la policía y exigieron que no se ubicara el lugar en cámara.
En medio del caos, colegas europeos e israelíes también transmitían, y el vocero Ronnie Kaplan intervino. Castro enfatizó la desorganización y la tensión palpable tras una bomba caída cerca, usando la transmisión como salvoconducto.