Varios tornados causan destrucción total en Oklahoma, Arkansas y Kansas, con ráfagas superiores a 120 km/h en una seguidilla de huracanes potentes, los más fuertes en 40 años en la zona.
El fenómeno abarca un radio de 2.400 millas desde Texas, impulsado por frente cálido y humedad del Golfo de México, marcando inicio de temporada activa de huracanes en Atlántico y hemisferio norte.
Dejó panoramas de devastación similares a los mostrados.