El precio elevado del petróleo, que supera los 100 dólares el barril tras llegar a 130, generará aumentos en las naftas en Argentina. Las petroleras locales reclaman un atraso del 15 o 20% y prevén trasladar los costos a los surtidores en los próximos días.
Este factor exógeno complicará el control de la inflación, ya que la economía argentina depende en gran medida de camiones para el transporte de mercaderías. Los costos de fletes, buques e seguros subirán por el combustible más caro, afectando los precios de productos importados.
Los conductores lamentaron la destrucción de la red ferroviaria en los años 90, que dejó al país sin alternativas eficientes de transporte. Ahora se licitan obras para recuperarla, pero el impacto del petróleo ya es inevitable.