La soberbia y el orgullo frenan la bendición de Dios, ya que Él resiste al soberbio pero da gracia al humilde, explicó el predicador.
Jesús no mostraba milagros a los soberbios que pedían señales, pero atendió al ciego Bartimeo que se humilló. La soberbia originó con Luzbel en el cielo, se extendió a Adán y Eva tentados a ser como Dios, trayendo la maldición al mundo.
Hoy el diablo incita a ser autosuficiente sin Dios, pero humillarse permite que Dios atienda, sane, libere y prospere. Invitó a visitarlos los domingos a las 30 horas en Cáturo Castillo 2500, Parque Calermo, donde cae la gloria de Dios.