El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, busca desescalar la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán debido al alza del 50 al 70% en el precio del gas, causado por el cierre del Estrecho de Hormuz controlado por Irán. Las facturas de energía subieron alrededor de 200 libras en pocos días.
Reino Unido, aliado activo que permite bases militares a Estados Unidos, enfrenta una crisis económica y social con manifestaciones a favor de Irán. Los países del Golfo Pérsico, grandes productores de petróleo, no pueden exportar por el bloqueo, presionando por un acuerdo.
Irán permite pasar sus buques y aliados como China, pero bloquea a enemigos, creando una dinámica de negociación compleja. Estados Unidos, con petróleo venezolano, podría asistir, mientras Trump ve el alza como costo necesario para acabar con el régimen iraní.
Starmer mantiene conversaciones con aliados para evitar que la guerra se agrave, en un contexto de economía golpeada en el Reino Unido.