Mostafa Khamenei, hijo del asesinado Ali Khamenei, asumió como nuevo líder supremo de Irán a los 56 años, con apoyo de la Guardia Revolucionaria pese a objeciones del Consejo de los 88. Este hombre dirige ahora la respuesta iraní en el día 10 del conflicto, donde guerrilleros kurdos invadieron desde Irak con apoyo aéreo israelí que destruyó defensas, instalando una cabeza de puente en las montañas. El petróleo supera los 100 dólares por ataques a depósitos.
Los Pasdarán, Guardia Revolucionaria Iraní, actúan como un Estado dentro del Estado similar a las SS nazis o la KGB soviética, fanáticos dispuestos a morir que sobrevivirán a la destrucción estratégica prevista por Trump para abril. La guerra en terreno se prolongará como un Vietnam del siglo XXI con tácticas foquistas protagonizadas por los Pasdarán y combatidos por kurdos.
El general Keynes, jefe de Estado Mayor de EEUU y matador del ISIS según Trump, usará nuevamente a los kurdos como en Siria, donde destruyeron al ISIS en meses con apoyo estadounidense. Analistas debaten esta estrategia pese a riesgos posteriores.
China, mediante su canciller Wang Yi, califica la guerra como innecesaria y no beneficiosa, mantiene lazos intactos con Rusia pese presiones europeas por Ucrania, y prioriza diálogos con Trump en Beijing en abril junto a Xi Jinping. Reafirma que Taiwán es chino y línea roja no negociable.