Una panelista reveló que vende su ropa interior usada a fans obsesionados, cobrando hasta dos mil dólares por conjuntos enteros. Contó que un fiel seguidor le envió esa suma por un conjunto con el que durmió toda la noche, tal como pedía el comprador. Tuvo que comprar más tangas porque se le acababan rápido.
Las prendas más demandadas son las rojas y las "palometiadas" de videos específicos, que vende a cien dólares la bombacha. Compartió anécdotas como la de un jugador de fútbol que le pagó dos mil dólares por su tana, sin lavarla. Otro fan le compró zapatos usados para olerlos.
El panel estalló en risas y gritos ante las historias, debatiendo si era real o inventado, con frases como "vendo calzoncillo cagado" en Mercado Libre. Recomendaron apuntar a jugadores de fútbol o árbitros para ventas, mientras se burlaban del morbo japonés que inició esta tendencia.
Incluyeron agradecimiento a Black Music por un teclado, probando sonidos antes del corte comercial.