El primer ministro híngaro Viktor Orbán, socio próximo del Kremlin en la UE, instó a la Unión Europea a levantar todas las sanciones sobre combustibles fósiles rusos para combatir los aumentos explosivos en precios de energía provocados por la guerra en Oriente Medio.
Orbán envió una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y convocó una reunión de emergencia en Hungría para evitar alzas en gasolina y diésel, destacando dificultades en el Golfo Pérsico por la guerra con Irán en su segunda semana.
El gobierno nacionalista de Orbán se opone a sanciones energéticas contra Rusia, proponiendo que los 27 países de la UE revisen y suspendan todas las medidas para mitigar la crisis.