Ofelia Fernández denunció que el Ministerio de la Mujer kirchnerista no resolvía problemas concretos de las mujeres, recibiendo reclamos sin jurisdicción y derivándolos a oficinas ineficaces.
Panelistas la tildaron de inocente y la acusaron de afanar fondos, defendiendo la Oficina de Violencia de Género de la Corte que salvó miles de vidas, mientras criticaban el tiempo perdido en aborto y marihuana.
Atacaron el feminismo radical por odiar al macho con carteles como 'macho bueno, macho muerto', priorizando ideología sobre igualdad real, femicidios y brecha salarial.
El debate incluyó que las mujeres siguen desplazadas laboralmente y que el ministerio fue un ente administrativo fallido por corrupción.