Niños desnutridos de una familia en Colonia Delicia, Misiones, caminan 8 kilómetros empujando la silla de ruedas de su padre paralítico bajo 40 grados, sin ambulancia municipal ni atención en el hospital zonal, que solo los deriva a Posadas a 400 km sin medios para llegar.
La familia de seis hijos con retraso madurativo no va a la escuela por falta de guardapolvos, cuadernos y zapatos, impidiéndoles cobrar la AUH; sus DNI fueron retenidos en elecciones y ahora viven hacinados 16 personas en el pasillo de la casa de un primo, sin heladera funcional ni título de propiedad clara. El padre, ex tarefero en el monte, quedó paralizado de golpe, vendió su casita a un remisero por 800 mil pesos para pagar tratamientos, pero fue estafado.
El primo que los acoge denunció promesas incumplidas del intendente, quien visitó con militantes para votos pero no ayudó con vivienda ni traslado; pidieron ambulancia a las 2 de la mañana por dolores y se la negaron, usando el mismo móvil municipal para fiestas. Un niño en vivo preguntó angustiado qué pasará con su papá, mientras el panel critica el Estado ausente que usa a esta gente en elecciones pero los abandona.
Los conductores evocan la cultura del descarte del Papa Francisco, donde el Estado y el mercado desechan a los discapacitados y pobres como sobrantes, defendiendo un Estado mínimo eficiente para protegerlos, contra argumentos libertarios que fallan en casos reales como este.
Sin médicos que informen a juzgados ni jueces de paz interviniendo, los menores están desprotegidos total, con el padre piel y hueso por desnutrición extrema.