Mostafa Khamenei, hijo del fallecido ayatolá Ali Khamenei, fue elegido nuevo líder supremo de Irán por la Asamblea de Expertos tras la muerte de su padre en ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero.
El clérigo de 56 años, figura misteriosa sin cargos públicos pero cercano a la Guardia Revolucionaria, superó a Hassan Khomeini, nieto del fundador de la República Islámica, en un proceso que alcanzó consenso según la Asamblea.
Mostafa Khamenei se presenta como continuador del régimen de línea dura, opuesto a Occidente, involucrado en represiones y ahora objetivo prioritario de Estados Unidos e Israel, con Donald Trump oponiéndose a su nombramiento.