Néstor Kirchner inició en 2006 la aniquilación de la industria cárnica argentina con congelamientos y retenciones. Guillermo Moreno trajo la efeméride del 9 de marzo para ilustrar errores peronistas en protección industrial.
La medida, inicialmente por 6 meses pero extendida 10 años, causó pérdida de 12 millones de vacunos, quiebra de 80.000 productores y entrega de mercados a Brasil, Paraguay y Uruguay. Los precios de la carne terminaron disparados.
Moreno defendió su rol: firmó en abril 2006 la resolución que abrió exportaciones y bajó precios de cuartos delanteros 25%. Desmintió datos del panelista rival con expedientes y su experiencia directa en la mesa de carne.
La discusión escaló con cruces personales y pedidos de verificación en redes, destacando la distancia entre teoría y acción gubernamental.