Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido Ali Jamenei, fue elegido por la Asamblea de Expertos como nuevo líder supremo de Irán, un clérigo de línea dura con doctorado en teología islámica y opuesto a la cooperación con Occidente.
Figura misteriosa sin cargos públicos previos ni apariciones ante multitudes, su nombramiento cuenta con apoyo de la Guardia Revolucionaria y partidarios del régimen, pero enfrenta rechazo nacional e internacional, incluyendo bombardeos israelíes a la asamblea durante deliberaciones.
Israel se opuso totalmente y Vladimir Putin expresó apoyo inquebrantable, deseándole éxito en tareas difíciles amid agresión armada, tras reportes de inteligencia rusa a Irán.
Como líder, Jamenei se convierte en objetivo principal de Estados Unidos e Israel, sin aparecer en público desde la muerte de su padre en ataques.