Javier Milei salió del hotel Langham en Nueva York rumbo a una gala, custodiado por servicio secreto estadounidense y personal argentino de seguridad, acompañado por Karina Milei.
El presidente saludó a la multitud de turistas y curiosos que se agolpaban afuera, aunque no se detuvo para hablar ni para fotos generalizadas, pero previamente había parado para sacarse una selfie con un padre y su hija con discapacidad que realizaba un tratamiento médico.
La camioneta presidencial avanzó con sirenas activadas, mientras reportero Ronen Barof detallaba el operativo y la presencia de gente de todo el mundo, algunos reconociendo al mandatario y otros simplemente observando.
El cronista agradeció y se despidió, anticipando más actividad para la Semana de la Inversión Argentina en Wall Street.