Javier Milei alardea en la entrevista con Luis Majul haber bajado 20 kilos y tener indicadores de salud de una persona de 30 años, mientras el panel de Argenzuela se burla de sus declaraciones. Los conductores critican la simulación de rol opositor como un juego superficial y destacan que Majul no profundizó en las preguntas.
Diego Brancatelli interrumpe bien la charla, según el panel, y se comparan estilos periodísticos. Hablan de Cristina Fernández de Kirchner viendo Canal 26 en lugar de ellos por la guerra, y Máximo Kirchner diciendo cosas distintas a su madre.
El segmento deriva en chistes sobre Donald Trump y Milei sincronizados hormonalmente, bajando peso al mismo tiempo por admiración mutua. Milei atribuye su forma física al desgaste del poder y controles médicos perfectos, incluyendo exámenes cognitivos impecables como los de Trump.
Con humor, el panel da una "clase gratuita de buen periodismo" imitando a Majul pidiendo "barbaridades" a Milei, quien responde con anécdotas como sexo desenfrenado o estudios de sangre perfectos. Terminan bromeando sobre drogas y salud de panelistas.