El gobierno de Javier Milei impulsa una reforma electoral que incluye la eliminación de las PASO, la boleta única papel en todo el país y un casillero para votar la lista completa de un partido, lo que panelistas critican como un retroceso a la lista sábana.
Otras medidas son una fecha unificada de elecciones para evitar desdoblamientos de gobernadores, la eliminación del financiamiento público y spots en medios audiovisuales, y un aumento en el tope de aportes privados, aunque genera preocupación por posibles fondos ilícitos.
Panelistas destacan que el oficialismo necesita aliados para aprobarla, pero no todos están de acuerdo, y recuerdan casos de financiamiento con dinero del narcotráfico en campañas kirchneristas como la de Cristina Fernández de Kirchner en 2011 con Antonini Wilson y la efedrina.