Ana Laura Vigueras, médica veterinaria mexicana, analiza roedores en México para anticipar nuevas epidemias. En zonas tropicales, la deforestación y la actividad agropecuaria aumentan el riesgo al fragmentar hábitats y elevar la densidad de reservorios de patógenos.
Sus estudios revelan que áreas con asentamientos urbanos cerca de ecosistemas naturales son más susceptibles a brotes. La OMS identifica más de 30 patógenos prioritarios, y los modelos predicen una emergencia sanitaria cada cinco años. En la UNAM, Vigueras detectó SARS-CoV-2 en ratones piñoneros, mostrando contagio de humanos a animales silvestres.
Ángel Rodríguez, su colega biólogo, destaca el giro transdisciplinario post-COVID para mejores avances. Vigueras critica que la ciencia no tradujo datos a lenguaje accesible para decisores. Ahora integra proyectos con Costa Rica y Haití para educar comunidades rurales y escalar prevención a gobiernos.
Se necesitan programas integrales de prevención, no solo respuestas a emergencias, en un modelo de desarrollo que hace pandemias inevitables pero controlables si se actúa a tiempo.