Rodrigo Lussich reveló que su amiga Meche, asistente de producción en su espectáculo con Adrián, lo impulsó a hacer su propio show de stand-up porque la gente se reía mucho con él.
Meche, quien laburaba con él desde hacía 15 años, le dio ese consejo clave antes de morir repentinamente cuatro días después de que Lussich decidiera su viaje sabático a Europa. Él ya tenía los pasajes cuando ocurrió la tragedia y usó parte del viaje para procesar el duelo.
Lussich recordó que Meche era parca en elogios, crítica constructiva como "no te enojes en cámara pelotudo", pero insistió en que tenía "esa cosa" para el stand-up. Hoy ve su influencia con perspectiva, aunque en ese momento no dimensionaba el impacto.
En su tercera vida a los 50 años, Lussich desconectó en Madrid, Praga, Amsterdam, Viena y Roma, volanteando como en sus inicios y viviendo sin TV ni ratings.