Juan Bautista Mahiques, nuevo ministro de Justicia, enfrenta serios cuestionamientos por sus estrechos vínculos con la AFA, Claudio Tapia y Pablo Toviggino. El conductor detalla cómo Mahiques jugaba para el tesorero Toviggino mucho antes de su investigación por lavado, con abogados como Ignacio Jaquín recomendados por él y su familia judicial. Estas conexiones se extienden a roles en Conmebol y FIFA, obtenidos por impulso de la AFA.
Mahiques recibió dispensa del Consejo de la Magistratura en 2017 para integrar la Cámara de Resolución de Disputas de la FIFA, gracias a Tapia y posiblemente Daniel Angelici. Se pregunta si como ministro salvará a Toviggino y Tapia, postergando indagatorias o influyendo en jueces. Una versión indica que Toviggino entregó audios de coimas de Español al gobierno a cambio de abogados de Mahiques, sellando su nombramiento.
Los clubes callan ante escándalos como fajos de dólares de Yenga, financiados con plata de socios, mientras presidentes como Néstor Grindetti en Independiente guardan silencio. Destaca la renuncia de Stefano Di Carlo de River al consejo AFA, vista como disidencia alineada al gobierno vía Santilli, Caputo y Vidal. Mahiques emerge con enorme poder: designará 209 jueces, dos en Corte y Procurador General.
El Procurador maneja fiscales y seguridad nacional en sistema acusatorio. Mahiques podría aspirar a ese cargo, dejando a Santiago Viola como ministro, sin renunciar a su fiscalía en CABA. Su gestión se prueba en el caso escabroso del juez Patricio Maranielo, denunciado por acoso sexual y maltrato por el sindicato de Julio Piumato, con versiones de intervención de Mahiques a su favor, ligado por premios en 2016.
Todo cuestiona la confianza institucional clave para la economía, como dijo Mauricio Macri: la confianza no la proveen los políticos, sino la justicia.