Una familia en Pablo Podestá dio la vuelta a la manzana, chequeó extraños y cerró el auto antes de entrar a casa a la 1:55 de la madrugada tras un bautismo, pero ladrones los esperaban con armas. Les apuntaron, amenazaron y se llevaron el vehículo usado para la carpintería familiar.
Los delincuentes surgieron de la nada pese al movimiento de gente y autos. La hija de 10 años presenció todo y ahora tiene miedo a salir, incluso a la escuela, dejando secuelas de tristeza y bronca en la familia.
Los padres lamentan que no fue suficiente con las precauciones y lo ven como cuestión de suerte, ya que pudo pasar con cualquier vecino.