Karen Montes de Oca, cantante oriunda de Azul, reveló su proceso creativo donde prioriza la composición de la música con guitarra o piano antes que la letra, permitiendo que los ritmos muten de chacarera a zamba o chamamé, y se retroalimenta con sus músicos Martín y Raúl Mini de Olavarría para completarla.
La artista, que debutó cantando en 2001 en eventos locales como Azul te abriga, se inició como bailarina folclórica en 2005 tras ser finalista en los Torneos Bonaerenses y unirse al ballet folclórico municipal de Azul, rompiendo el mito de que quien toca no baila, y destacando cómo el baile le permite expresar el ritmo corporalmente.
Montes de Oca mantiene contacto con Cuti Carabajal, con quien conectó en 2009 en la Fiesta de la Abuela Carabajal; ellos valoraron su valentía al subir sola con guitarra a los 14 años ante miles de personas. Produce su cuarto disco con Marcelo Predacino, planea presentarlo en teatros fin de año y autogestionar shows en el interior, invitando colegas.
Exploró diferencias regionales en el folclore, como huella y triunfo patagónicos versus ritmos norteños, influenciados por historia y geografía, como el paso del chiripá a bombacha por alambrados. Sus videoclips, como La Vida Soy y el próximo de chamamé, recrean estilos de 1900 para profundizar en la identidad cultural argentina.