La guerra en Medio Oriente encuentra a Argentina con un superávit energético superior a los 7.000 millones de dólares, mejorando las exportaciones de petróleo por precios altos. Juan Bosch, analista económico, destacó que esta situación es mucho más robusta que en el pasado, cuando había un déficit similar, y deseó que el conflicto dure lo menos posible.
Entre las implicancias, Bosch identificó tres efectos principales: mayor ingreso de divisas por exportaciones petroleras, ya que Argentina es superavitaria en ese rubro; un costo extra en la importación de GNL para el invierno, cuyo precio subió casi el 100% debido a la guerra y su compleja logística; y un impacto inflacionario global en materias primas como gas y combustibles, con repercusión en el país.
Respecto a la confianza de inversores, Bosch señaló que en crisis buscan activos seguros, desventaja para países en desarrollo como Argentina, pero el conflicto refuerza la posición del país como proveedor de energía lejos de la zona de guerra, similar a ventajas de China en energías alternativas.
Sobre combustibles locales, YPF no transfiere inmediatamente variaciones del petróleo a precios internos, ajustando según compras y evolución internacional. Bosch aclaró que no hay precio estándar del barril, que pasó de 60-65 dólares a 118, y dependerá de la duración del conflicto si impacta en naftas.