El socialista moderado José Antonio Seguro juró como nuevo presidente de Portugal ante el Parlamento, tras ganar las elecciones presidenciales de febrero con el 66,8% de los votos, casi tres millones y medio.
Seguro sucede a Marcelo Rebelo de Sousa, conservador que cumplió dos mandatos, y se convierte en el primer jefe de Estado socialista en 20 años, con apoyo de dos tercios del electorado incluyendo votantes conservadores contra el rival de extrema derecha André Ventura.
Se presenta como candidato de izquierda moderna y moderada, capaz de mediar crisis políticas y defender valores democráticos. La presidencia es ceremonial pero con poderes como disolver el Parlamento o bloquear legislación.
Advertía que no promulgará la reforma laboral del gobierno minoritario a menos que la aprueben primero los sindicatos, que la ven favorable a empleadores en detrimento de derechos de trabajadores.