Japón desplegó su primer lote de misiles de largo alcance tipo 12 mejorados, desarrollados localmente, en el campamento Kengun de Kumamoto, acelerando su capacidad ofensiva ante desafíos regionales como Taiwán.
Los lanzadores llegaron de noche en misión secreta, pese a protestas de decenas de locales que gritaron contra el despliegue con pancartas. Japón, limitado a fuerza de defensa por la Segunda Guerra Mundial, ahora busca mayor rol militar.
El despliegue se completa a fines de marzo, en contexto de tensiones con China y cambios geopolíticos.