Israel lanzó una segunda ola de ataques a gran escala contra objetivos del régimen iraní en Teherán, Karaj, Zafrán y Tabriz, causando cortes de electricidad en la capital iraní, mientras suenan sirenas antiaéreas en el norte de Israel, posiblemente por misiles de Hezbollah.
Donald Trump declaró en la Convención Republicana que "la guerra con Irán está prácticamente terminada", celebrando objetivos cumplidos antes de lo planificado, pero genera confusión ya que Israel proyectaba semanas más de combate y continúan los ataques mutuos, incluyendo misiles iraníes diarios hacia Israel que decrecen de 23 a 10 en días recientes.
Panelistas analizan si Trump abre la puerta a un cese al fuego condicionado a que Irán deje de atacar, o si presiona por cambio de régimen, recordando promesas previas de ayuda a manifestantes iraníes contra la teocracia de los ayatolás. Destacan la represión brutal en Irán, con miles de muertos no confirmados y corte de internet, y la disidencia interna limitada por exilio y movilizaciones forzadas mostradas en TV estatal respaldando a Mojtaba Khamenei, hijo del líder supremo.
Se rememora la "guerra de los 12 días" por frenar el programa nuclear iraní, donde EE.UU. limitó avances israelíes, y advierten que sin derrocar el régimen "terrorista", el conflicto persistirá, con riesgo de que Irán acelere su nuclearización para disuasión.
Irán usa drones baratos contra infraestructura civil regional, mientras EE.UU. e Israel degradan plataformas de misiles en el oeste iraní, en un patrón donde Trump parece poner límites para evitar repercusiones económicas, pese a ataques recientes en Qatar y Emiratos Árabes Unidos.